El criterio real: tus programas, no tus preferencias
Empieza escribiendo la lista de programas que este servidor deberá alojar. No la lista de tus deseos técnicos: la real, la que acabará en el pliego de condiciones. Nueve de cada diez veces esa lista decide sola. Un software de gestión francés — Sage, EBP, Cegid, Ciel — se distribuye en versión Windows. Una aplicación .NET Framework antigua solo se ejecuta en Windows. Necesitar Active Directory o SQL Server completo apunta en la misma dirección.
A la inversa, si tu lista contiene un servidor web, una API, un runtime Node o Python, un contenedor Docker, una base MySQL o PostgreSQL, Linux está en su casa. Esas piezas nacieron allí, la documentación es más abundante, las actualizaciones son más simples y la factura es más baja. Alojar WordPress en Windows es un contrasentido caro; ejecutar Sage en Linux es un callejón sin salida. La preferencia personal solo entra en juego cuando la lista no decide.
- Windows se impone con: software de gestión francés, .NET Framework, IIS, COM, SQL Server completo, Active Directory y cualquier uso de escritorio remoto gráfico.
- Linux es la opción natural para: webs, API, contenedores, workers, bases de datos open source, bots y entornos de desarrollo y pruebas.
- La zona gris más frecuente: una aplicación .NET 6, 8 o 9, multiplataforma, que funciona perfectamente en Linux — ver nuestra página de alojamiento .NET.
- La trampa: decidir por costumbre. «Siempre hemos usado Windows» sale caro en un parque de servidores web, y «lo ponemos todo en Linux» hace perder semanas cuando un software de gestión no existe en otro sitio.
RDP frente a SSH: dos formas opuestas de manejar una máquina
En Windows se administra por RDP: una sesión gráfica, un escritorio, un ratón. Abres el servidor como abres tu propio PC. En nuestros VPS Windows, el acceso RDP está optimizado hasta 60 FPS, con acceso de administrador completo y una consola VNC de rescate si el propio RDP deja de responder. Ese modo de acceso es lo que hace Windows utilizable por alguien que no es administrador de sistemas: encuentra un entorno que ya conoce.
En Linux se administra por SSH: una consola, texto, comandos. Es más ligero, programable, automatizable y funciona perfectamente con una conexión mediocre, pero exige soltura en la línea de comandos. Esta diferencia no es cosmética: determina quién, dentro de tu organización, podrá intervenir en el servidor. Nuestra guía de conexión por RDP detalla el lado Windows paso a paso.
- RDP: sesión gráfica completa, portapapeles y unidades compartidas, impresoras redirigidas. Accesible desde Windows, macOS, Linux, Android e iOS.
- SSH: consola de texto, consumo de red mínimo, automatización por scripts, claves criptográficas en lugar de contraseñas.
- Límite del lado Windows: el sistema permite 2 sesiones RDP administrativas simultáneas. Más allá, para un acceso aplicativo entre varios, hacen falta licencias RDS CAL de Microsoft, a tu cargo.
- Límite del lado Linux: SSH no abre ningún escritorio gráfico. Si tus usuarios deben ver una ventana de aplicación, Linux exigirá un trabajo adicional que Windows hace de forma nativa.
El coste total real: la máquina, la licencia, la memoria
Comparar 8 € y 4,99 € solo tiene sentido si se cuenta todo. El precio de la máquina es solo la primera partida. Del lado Linux, las distribuciones de servidor que ofrecemos — Debian, Ubuntu, CentOS, Rocky Linux, AlmaLinux — son libres: el coste del sistema es cero, hoy y dentro de tres años. Del lado Windows, By-Hoster instala Windows Server 2025, Windows Server 2022 o Windows 11 sin sobrecoste, pero no suministra ni revende licencias de Microsoft: debes disponer de una válida para tu uso.
La mayoría de los proveedores calla este punto, y por eso precisamente lo escribimos negro sobre blanco. A la licencia del sistema pueden sumarse RDS CAL en cuanto varias personas trabajan por escritorio remoto, una licencia de SQL Server si Express no basta, y las licencias de tus programas de gestión, que siguen siendo tuyas. Nuestra guía de licencias Windows Server explica ese marco sin rodeos.
- Máquina Linux: desde 4,99 €/mes, sistema incluido, ninguna licencia que prever.
- Máquina Windows: 8 €/mes (Core), 13 €/mes (Plus, la más elegida), 26 €/mes (Max), 49,99 €/mes (Titan). El compromiso anual descuenta un 10 %, es decir 7,20 €/mes en la Core.
- Licencia Microsoft: a tu cargo, se compra a Microsoft o a un distribuidor. No la facturamos, así que no podemos suministrarla.
- SQL Server: Express es gratuito pero limitado a 10 GB por base, 1 socket o 4 núcleos y 1,4 GB de RAM para el motor. Standard y Enterprise son de pago.
- La partida invisible: la memoria. Un servidor Windows necesita más RAM para prestar el mismo servicio, lo que empuja mecánicamente hacia una configuración superior.
Consumo de memoria: lo que el sistema toma antes que tus aplicaciones
Es la diferencia más concreta y la más olvidada al hacer el presupuesto. Windows Server incorpora una interfaz gráfica permanente: funciona de continuo, incluso sin nadie conectado, y reserva memoria antes de que arranque tu primera aplicación. Un servidor Linux administrado por SSH no tiene esa capa: dedica lo esencial de su memoria al servicio que presta. A igual configuración, el mismo trabajo deja allí más margen.
Nuestra referencia de dimensionamiento, publicada en la web, lo tiene en cuenta: cuenta 4 GB de RAM mínimo para un uso ligero de Windows (RDP y ofimática, un solo usuario) y 8 GB en cuanto se añade un software de gestión, SQL Server Express o varios usuarios simultáneos. Por eso nuestras cuatro configuraciones Windows arrancan todas en 8 GB: por debajo, la experiencia se degrada desde la segunda aplicación abierta. Cada sesión RDP adicional consume su propia parte.
- Windows, uso ligero: 4 GB de RAM mínimo para un usuario en RDP y ofimática.
- Windows, software de gestión: 8 GB en cuanto entran un programa de contabilidad, SQL Server Express o varias sesiones — Windows - Core cubre ese caso por 8 €/mes.
- Windows, varias aplicaciones pesadas: 16 o 32 GB, es decir Windows - Plus a 13 €/mes o Windows - Max a 26 €/mes.
- Linux: sin interfaz gráfica, la memoria va al propio servicio. Eso permite que servicios web modestos vivan en configuraciones mucho más pequeñas.
Qué funciona mejor en cada lado
Resueltas la licencia y la memoria, quedan las afinidades técnicas. Son reales, documentadas y no tienen nada de ideológico: cada sistema se diseñó para un mundo de aplicaciones distinto y cada uno conserva una ventaja clara en su terreno de origen. Forzar a un programa a vivir en casa del vecino siempre cuesta más que el alquiler ahorrado.
La buena noticia es que la elección no es excluyente a escala de una organización. Muchas empresas ejecutan su web y sus API en un VPS Linux de 4,99 €/mes y mantienen un VPS Windows de 8 o 13 €/mes para el programa de contabilidad accesible por RDP. Dos máquinas especializadas suelen costar menos, y funcionar mejor, que una sola que intenta hacerlo todo.
- Windows lo hace mejor: software de gestión francés (Sage, EBP, Cegid, Ciel), .NET Framework e IIS, SQL Server, Active Directory, puesto de trabajo remoto, aplicaciones de trading distribuidas en versión Windows.
- Linux lo hace mejor: servidores web (Nginx, Apache), API y microservicios, contenedores Docker, bases MySQL y PostgreSQL, tareas programadas, bots, entornos de desarrollo y pruebas.
- Empate: .NET 6, 8 y 9, multiplataforma; PostgreSQL, disponible en ambos; los runtimes Node, Python y Java, que funcionan en todas partes.
- Lo que no cambia: en ambos casos la máquina está virtualizada en KVM con Proxmox, alojada en nuestro único centro de datos DC-FR_NA(01) en Nueva Aquitania, bajo jurisdicción francesa y RGPD, sin transferencia fuera de la Unión Europea.
Cambiar de bando: cómo migrar sin romper nada
No existe conversión in situ de un servidor Windows a uno Linux: los sistemas de archivos, los formatos de configuración y los programas no tienen nada en común. Una migración se hace siempre levantando la máquina nueva junto a la antigua y conmutando una vez comprobado todo. Ese método tiene una ventaja decisiva: en ningún momento te quedas sin un servidor que funcione.
- Inventaría lo que realmente funciona en la máquina actual: aplicaciones, servicios, tareas programadas, bases de datos, puntos de montaje, certificados. Es el paso que todo el mundo despacha deprisa y el que hunde las migraciones.
- Comprueba la disponibilidad de cada pieza en el destino. Un programa sin equivalente en Linux, o una dependencia de IIS, COM o un componente Windows, detiene la migración aquí — y descubrirlo ahora, y no un viernes por la tarde, es una buena noticia.
- Toma un snapshot del servidor existente antes de tocar nada. Los snapshots están incluidos y se lanzan desde el área de cliente: es tu red de seguridad durante toda la operación.
- Contrata la máquina de destino en paralelo. Se entrega en 10 minutos, lo que permite trabajar en ambos servidores a la vez. Cambiar de familia de sistema es cambiar de gama: abre un ticket desde el área de cliente y el equipo te orienta.
- Exporta los datos en formatos neutros — copias SQL, archivos comprimidos, exportaciones CSV — en lugar de copiar ficheros binarios ligados al sistema de origen.
- Repite la instalación en el destino y prueba en condiciones reales con tus usuarios mientras el servidor antiguo sigue en marcha. Conmuta la producción solo tras la validación.
- No des de baja la máquina antigua hasta que la nueva esté probada. Nuestras ofertas son sin compromiso y están cubiertas por la garantía de devolución en 48 h: unos días de solapamiento cuestan poco, el error cuesta caro.
La rejilla de decisión en 5 preguntas
Si solo tienes dos minutos, responde a estas cinco preguntas por orden. La primera que dé «sí» ya ha decidido por ti: las siguientes sirven entonces para dimensionar y presupuestar, no para volver atrás.
- ¿Alguno de tus programas imprescindibles existe únicamente en versión Windows? Si es así, es Windows y el debate termina ahí. Ninguna capa de compatibilidad sustituye a un fabricante que no da soporte a tu configuración.
- ¿Tus usuarios necesitan ver un escritorio gráfico en remoto? Si es así, Windows y su acceso RDP hacen de forma nativa lo que Linux solo logra con configuración adicional.
- ¿Alguien de tu lado sabe administrar Linux por línea de comandos? Si nadie se ve capaz y no hay presupuesto de administración externa, un servidor Linux mal mantenido te costará más que la diferencia de precio.
- ¿Dispones, o puedes comprar, la licencia de Microsoft necesaria? Sistema, más RDS CAL si varias personas trabajan por RDP, más SQL Server si Express no basta. Si la respuesta es no, Linux vuelve a ser la única opción realista.
- ¿Tu presupuesto absorbe la diferencia completa? Máquina (8 €/mes frente a 4,99 €/mes), más las licencias, más la RAM adicional. Si sí, elige Windows con tranquilidad. Si no, busca primero un equivalente Linux a tu software — y si no existe, revisa el presupuesto antes que el sistema.