El cálculo que se olvida hacer
Comparar precios mensuales engaña porque ignora el único recurso realmente escaso: su tiempo. Un VPS bien mantenido cuesta unas horas al año: actualizaciones, comprobar que las copias se hicieron, renovar un certificado que falló, algún incidente ocasional.
No es mucho. Pero son horas que rara vez caen en buen momento y que directamente no llegan cuando la persona que iba a encargarse ha cambiado de puesto.
A la inversa, en cuanto crece el número de servicios el VPS recupera la ventaja: una máquina de 4,99 €/mes hace funcionar varios, mientras que cuatro aplicaciones gestionadas se facturan cuatro veces.