VDS o VPS: ¿cuál necesita de verdad?

Una cuestión de nivel, no de potencia: ¿quién sostiene el hipervisor, usted o nosotros?

Desde desde 13,99 €/mes

Introducción

La diferencia entre un VPS y un VDS Proxmox no es de potencia, pese a lo que sugiere el vocabulario comercial. Es una cuestión de nivel: con un VPS recibe una máquina virtual lista y el hipervisor es nuestro. Con un VDS Proxmox, el hipervisor es suyo y usted fabrica sus propias máquinas.

La prueba que decide cabe en una pregunta: ¿necesita crear máquinas virtuales? Si la respuesta es no — un sitio, una aplicación, una base — el VPS es más simple y más barato. Si es sí, el VDS es el único de los dos que lo permite.

Una referencia de precio, porque cuenta: nuestros VPS empiezan en 1 €/mes y nuestros VDS Proxmox en 13,99 €. La diferencia viene de lo que se pone dentro — 16 GB de memoria ya en la primera oferta VDS, frente a mucho menos en un VPS de entrada. No se paga el mismo objeto.

13.99€/mes
Gama de entrada con impuestos
96GB
RAM máxima de la gama
24vCore
Procesador en la oferta MAX
16
IPv4 adicionales posibles

Lo que aporta el servidor, en toda la gama

Proxmox VE ya instalado

El servidor llega con <strong>Proxmox VE</strong> instalado y su interfaz web accesible. Usted crea sus máquinas virtuales y contenedores LXC desde el navegador, sin abrir un ticket ni esperar una intervención. La <strong>reinstalación es ilimitada</strong>: una prueba que sale mal se rehace en minutos.

Memoria, porque es lo que se agota primero

En un hipervisor casi nunca es el procesador lo que se satura primero: es la <strong>memoria</strong>, porque cada máquina virtual reserva la suya. La gama empieza en <strong>16 GB</strong> y llega a <strong>96 GB</strong>, lo que deja margen para apilar varias VM sin ahogarlas.

Snapshots y copias sin límite

Un snapshot antes de una actualización, otro antes de un cambio de configuración: eso separa una prueba de una apuesta. Ni el número ni la frecuencia se facturan, así que nada disuade de tomar uno más.

Hasta 16 IPv4 adicionales

Cada VM puede tener su propia dirección pública, lo que evita pasarlo todo por redirecciones de puertos desde el anfitrión. Útil en cuanto un cortafuegos virtual, un servidor web y un servicio externo deben convivir con orden.

Cómo decidir

Un solo servicio que alojar → VPS

Un sitio, un bot, una API, una base. Nada justifica gestionar un hipervisor para eso, y el VPS cuesta una fracción.

Varios servicios que aislar → VDS

En cuanto quiera separar producción y preproducción, o hacer convivir Windows y Linux, necesita crear VM — y por tanto un VDS.

Aprender virtualización → VDS

Proxmox no se aprende en un VPS: no hay nada que administrar a nivel de hipervisor. El VDS existe para eso.

Revender alojamiento → VDS

Recortar máquinas para clientes supone sostener el hipervisor. Un VPS no lo permite.

Un presupuesto ajustado → VPS

A 1 €/mes un VPS ya presta servicios reales. Tomar un VDS para meter una sola máquina virtual es pagar una capa que no se usa.

Preguntas frecuentes

No por naturaleza. Nuestros VDS tienen más memoria y núcleos que nuestros VPS de entrada, así que sí en la práctica a esos precios — pero es el tamaño de la oferta lo que marca la diferencia, no la naturaleza del producto.

Son dos productos distintos, no dos tallas del mismo. No se «sube» de un VPS a un VDS: se pide el VDS y se migran los datos, lo que es ocasión de empezar limpio.

Exige saber qué es una máquina virtual y un puente de red. No es insalvable, pero si prefiere no pensar en ello, el VPS es la elección correcta — y no hay ninguna vergüenza en eso.

No, o muy mal. Un VPS ya es una máquina virtual: instalar dentro un hipervisor supone virtualización anidada, ni garantizada ni rápida. El VDS existe justo para esa necesidad.