Instalar una máquina virtual Windows en Proxmox
Lo que va bien, lo que atasca y la cuestión de la licencia — dicha con franqueza.
Desde desde 13,99 €/mes
Introducción
Proxmox ejecuta Windows sin dificultad, siempre que se sepan dos o tres cosas. La primera son los controladores VirtIO: sin ellos el instalador no ve el disco virtual y la tarjeta de red queda muda. Hay que montar la imagen VirtIO como segunda unidad durante la instalación. No es un defecto: es el precio de los periféricos paravirtualizados, netamente más rápidos que su emulación.
La segunda es la memoria. Windows no es un sistema ligero: cuente 4 GB como mínimo estricto, 8 GB para trabajar con holgura, más en cuanto entran un programa de gestión o una base de datos. La oferta M a 20,99 €/mes y sus 24 GB deja sitio para una VM Windows seria más algunas máquinas Linux al lado.
La licencia de Windows corre por su cuenta, y preferimos escribirlo con claridad. By-Hoster no suministra ni revende licencias de Microsoft. Si busca un Windows entregado listo sin ocuparse de la virtualización, nuestros VPS Windows responden mejor a esa necesidad.
Lo que aporta el servidor, en toda la gama
Proxmox VE ya instalado
El servidor llega con <strong>Proxmox VE</strong> instalado y su interfaz web accesible. Usted crea sus máquinas virtuales y contenedores LXC desde el navegador, sin abrir un ticket ni esperar una intervención. La <strong>reinstalación es ilimitada</strong>: una prueba que sale mal se rehace en minutos.
Memoria, porque es lo que se agota primero
En un hipervisor casi nunca es el procesador lo que se satura primero: es la <strong>memoria</strong>, porque cada máquina virtual reserva la suya. La gama empieza en <strong>16 GB</strong> y llega a <strong>96 GB</strong>, lo que deja margen para apilar varias VM sin ahogarlas.
Snapshots y copias sin límite
Un snapshot antes de una actualización, otro antes de un cambio de configuración: eso separa una prueba de una apuesta. Ni el número ni la frecuencia se facturan, así que nada disuade de tomar uno más.
Hasta 16 IPv4 adicionales
Cada VM puede tener su propia dirección pública, lo que evita pasarlo todo por redirecciones de puertos desde el anfitrión. Útil en cuanto un cortafuegos virtual, un servidor web y un servicio externo deben convivir con orden.
Por qué una VM y no un VPS Windows
Hacer convivir Windows y Linux
Una VM Windows para el programa que lo exige, contenedores Linux para lo demás, en el mismo servidor y la misma factura.
Snapshots antes de cada actualización
Las actualizaciones de Windows son una fuente clásica de sorpresa desagradable. Un snapshot previo convierte un incidente en una simple vuelta atrás.
Probar varias versiones
Server 2019, 2022, 2025 en paralelo para validar una compatibilidad. Cada una en su VM, cada una desmontable sin tocar las demás.
Aislar tras un cortafuegos virtual
Una VM Windows sin dirección pública, accesible solo por VPN, reduce mucho su superficie expuesta.
Un puesto de trabajo remoto
Un entorno Windows accesible por RDP desde cualquier sitio, copiado como una VM y no como un ordenador físico.
Preguntas frecuentes
No. By-Hoster instala el hipervisor, no Windows, y no suministra ni revende licencias de Microsoft. Corre enteramente por su cuenta, sea cual sea el número de VM Windows.
Porque faltan los controladores VirtIO. Añada la ISO de controladores como segunda unidad de CD en la configuración de la VM y cárguelos desde el instalador al elegir el disco.
4 GB para un uso muy ligero, 8 GB para trabajar con calma, 16 GB en cuanto se añaden un programa de gestión o una base de datos. Windows usa de verdad la memoria que se le da.
Si solo quiere un Windows listo para usar, sí: es más directo y más barato. La VM en Proxmox se justifica cuando además quiere el hipervisor, los snapshots y otras máquinas al lado.